Prevalece la injusticia en cortes estadounidenses, asesino de José Antonio Elena vuelve a ser declarado “no culpable”

Marco A. Flores
Nogales, Sonora.- Un jurado de nueva cuenta encontró al agente de la Patrulla Fronteriza, Lonnie Swartz, como “no culpable” por el cargo de asesinar involuntariamente con múltiples disparos a través del muro que divide a México y Estados Unidos, al joven nogalense José Antonio Elena Rodríguez en 2012.

En la decisión tomada este miércoles por la tarde en la ciudad de Tucson, Arizona, Swartz enfrentaba una acusación de homicidio involuntario por la muerte de Elena Rodríguez de 16 años, siendo esta la segunda ocasión en la que se absuelve al agente federal, quien se encuentra aún con permiso y viviendo en el estado de Nevada.

A pesar de las protestas y los reclamos de organizaciones civiles de derechos humanos en ambos países, el cargo penal, ha sido retirado de su nombre, sin embargo, el jurado no pudo llegar a una conclusión bajo el cargo de asesinato voluntario el cual se espera se retome el próximo diciembre.

La principal defensa del equipo legal de Swartz, promovió entre el jurado la idea de que el jovencito mexicano, se encontraba entre un grupo de lanzadores de rocas que ponían en peligro la vida del agente y esto causó la agresión, que al final privó de la vida a José Antonio, quien cabe mencionar según la autopsia, no se encontraba armado al momento de su fallecimiento.

El jurado no llenó el formulario del veredicto por un cargo voluntario de homicidio involuntario, por lo que los fiscales argumentan que Swartz podría ser juzgado nuevamente, pero los abogados defensores dicen lo contrario. El homicidio involuntario es el menor de los dos cargos que el jurado consideró. El juez fijó una conferencia de estado para el 11 de diciembre.

El 10 de octubre de 2012, Swartz disparó su pistola a través de la cerca de la frontera de Nogales 16 veces en 34 segundos, desde tres posiciones diferentes, en respuesta a los lanzadores de piedras.

Elena Rodríguez fue golpeado ocho veces en la espalda y dos veces en la cabeza. El gobierno argumentó que el uso de la fuerza letal por parte de Swartz no estaba justificado y que el agente había seguido disparando al adolescente después de haber estado vivo en el suelo porque estaba harto.

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