Migrante hondureño y su hijo pequeño llegan a Nogales después de dos meses de viaje

Marco A. Flores
Nogales, Sonora.- Poco más de dos meses ha viajado Job David García, acompañado de su hijo Lester David, desde su natal Honduras y a través de todo el territorio mexicano, hasta llegar a esta frontera, destino final antes de pedir asilo político a las autoridades migratorias estadounidenses.

El migrante centroamericano de 29 años y su primogénito de nueve, arribaron a Nogales este jueves por la mañana y esperaran determinado tiempo para oportunidad de ser entrevistados.

“Es muy difícil llegar hasta acá, ya tenemos cerca de dos meses de haber salido de la aldea, desde Santa Barbará. Comenzamos en burro y por ultimo terminamos en el tren, bien difícil”, relató.

Comentó que el recorrido a lo largo de nuestro país, fue muy difícil e incluso fueron asaltados en el sur, le quitaron algunos billetes varias personas que aprovecharon cuando tren se paro para cambiar algunos vagones, después retrocedió y fue cuando se subieron dos tipos.

García añadió que es duro viajar con su hijo durante un periodo de dos meses, en el sentido por ejemplo, del aseo personal y en particular recuerda el último viaje en tren, cuando lo tomaron el miércoles después de las 14:00 horas y arribaron a Nogales a las 6:00 de la mañana de este jueves.

“Vinimos en un vagón que transportaba un material de hierro, que viene molido y es puro polvo, incluso los ojos se nos ensuciaban, desde que salimos de allá hasta llegar aquí, ya nos atendieron lo bueno y todo estamos bien”, dijo.

Sufrieron también las bajas temperaturas de anoche mientras viajaban en el tren, pero el deseo de progresar junto a su hijo fue superior que el frio que sentían.

Trabaja en la construcción, tiene cierta experiencia y busca ejercer el oficio en Estados Unidos, también quiere darle un futuro mejor a su hijo, con buenos estudios.

Dejo atrás a su esposa, con gemelos de apenas nueve meses de edad, por ello busca mejores horizontes y darles a ellos también, un mejor porvenir.

“Todo es un sacrificio, pero con el objetivo de que todo sea mejor para ellos, uno sabe que está maltratando a los niños, pero uno trata de cuidarlos lo mejor que pueda y con el fin de que ellos puedan recibir algo mejor en el futuro”, concluyo.

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