Extraditan a acusado de matar a agente fronterizo en Nogales, Arizona

Jesús Leonel Sánchez Meza.

Jesús Leonel Sánchez Meza.

Agencias
Tucson, Arizona.- Uno de los cinco hombres acusados de haber matado a un agente de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos —cuya muerte expuso un fallido operativo federal estadounidense contra el contrabando de armas— fue extraditado desde México.

Jesús Leonel Sánchez Meza, también conocido como Lionel Portillo Meza, compareció el miércoles en un tribunal federal de Tucson. Fue extraditado el martes.

Sánchez es apenas el segundo de los sospechosos que enfrentan la justicia en Estados Unidos por el asesinato de Brian Terry, quien murió después de un tiroteo con los hombres cerca de la frontera entre México y Estados Unidos el 14 de diciembre de 2010.

El caso sacó a la luz la fracasada operación Rápido y Furioso, en la que agentes federales que intentaban seguir el rastro de armas permitían que delincuentes las compraran para contrabandistas. Sin embargo, los agentes le perdieron el rastro a 1.400 armas, dos de las cuales se usaron en el enfrentamiento en el que murió Terry.

Otro hombre, Manuel Osorio Arellanes, ya fue sentenciado por la muerte de Terry. Se declaró culpable de homicidio premeditado y fue sentenciado a 30 años de prisión.

«Fue un proceso muy largo y estamos muy agradecidos de que las autoridades mexicanas hayan seguido colaborando con nosotros», dijo Robert Heyer, primo de Terry y portavoz de la familia.

Dos hombres siguen fugitivos. Otro está detenido en México a la espera de ser extraditado.

El tiroteo empezó cuando Osorio y cuatro hombres más que están acusados de entrar en Estados Unidos para robar a contrabandistas de marihuana se acercaron a Terry y otros tres agentes que investigaban estas actividades. Osorio fue la única persona arrestada en el lugar.

Osorio asevera que no fue él quien mató a Terry y los fiscales concuerdan en que la evidencia sustenta sus afirmaciones. Sin embargo, dicen que es responsable porque era un participante voluntario en el robo.

Las autoridades federales que realizaron el operativo Rápido y Furioso han sido criticadas por permitir que compradores testaferros se fueran con las armas compradas en armerías de Arizona, en lugar de arrestarlos y confiscar el armamento.

La operación fue vergonzosa para el gobierno estadounidense y dio pie a varias investigaciones legislativas. Miembros de la banda de contrabandistas que era vigilada en Rápido y Furioso se han declarado culpables de cargos federales.

Sánchez se ha declarado inocente de homicidio premeditado, de homicidio no premeditado, de asociación ilícita para interferir con el comercio mediante el robo, de intento de interferir con el comercio mediante el robo, de uso y portación de arma de fuego durante un crimen violento y de agresión contra un agente federal.

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