¿Quién apaga la pradera si la incendian?
Arturo Soto Munguía
Hermosillo, Sonora.- En el despacho de ayer comentábamos sobre la voluntaria o involuntaria acción de militantes del Partido Acción Nacional en Sonora: acomedidos, locos con iniciativa, matones a sueldo, similares y conexos, para atizar la hoguera de las discordias sin medir la eventualidad de que ese incendio los consumiera a ellos mismos y a sus jefes.
El comandante en jefe de esas voluntarias o involuntarias acciones, es sin duda el actual secretario de Gobierno, Roberto Romero López.
En descargo, y a fuerza de ser parejos, no está de más apuntar que en el Partido Revolucionario Institucional los acomedidos, locos con iniciativa, matones a sueldo, similares y conexos, no son especies desconocidas.
Y también están empeñados en incendiar la pradera del proceso interno en el tricolor, sin considerar la eventualidad de que en el incendio, sólo le hagan un favor al PAN y éste refrende su hegemonía, a pesar del documentado desastre que ha sido el sexenio padrecista.
Dentro de unos días, habrá de realizarse en Ciudad Obregón lo que se ha dado en llamar una ‘mega cena’ en apoyo a Claudia Pavlovich Arellano, una de las más fuertes aspirantes a la candidatura del PRI al gobierno del estado, en la que se espera reunir unas 15 mil personas en la explanada del estadio de béisbol Tomás Oroz Gaytán.
El evento es válido, legítimo y sería extraordinario para un priismo que busca recuperar las principales posiciones en el Congreso local, en el federal, en los ayuntamientos y sobre todo, en el gobierno del estado, porque probaría la capacidad de convocatoria de los tricolores, que por lo demás ha quedado demostrada anteriormente, mediante concentraciones masivas a las que han convocado los principales sonantes, incluyendo a Jesús Alberto Cano Vélez y Antonio Astiazarán, aparentemente los ‘rivales más débiles’ en la contienda interna.
Y digo ‘aparentemente’, porque en un contexto en el que Ernesto Gándara sigue encabezando todas LAS ENCUESTAS y construyendo su candidatura en los cenáculos del poder, el camino de una medición de fuerzas con Claudia Pavlovich, donde se desborden las pasiones podría abrir el camino a una tercera vía que, según ciertas ponderaciones políticas, perfilaría a Cano Vélez como una opción madura, seria, hábil, responsable, experimentada y con capacidad de gestión.
De Antonio Astiazarán, dicen algunos, su futuro está hipotecado con el de su principal apoyador, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, que tuvo un espectacular relanzamiento con la negociación a cielo abierto que protagonizó con los estudiantes del IPN, pero al que se le vino el mundo encima con el caso Ayotzinapa, de impredecible desenlace.
Pero volviendo con la ‘mega cena’ de Claudia Pavlovich en Cajeme, ha trascendido la versión de que sus principales promotores son los alcaldes de ese municipio, de Navojoa y de Guaymas: Rogelio Díaz Brown, Natanael Guerrero (a quien han cambiado el apodo de “Pitillo” por el de “Pillito”) y Otto Claussen Iberry, respectivamente.
De ser así, estaríamos hablando de un piso muy disparejo y de dados cargados en la ‘nomenklatura’ tricolor a favor de la senadora, lo cual sólo apuntaría a la reedición de la interna 2008-2009, que derivó en el arribo de Guillermo Padrés y su banda al Palacio de Gobierno.
Claro, seis años después, las condiciones no son las mismas, sobre todo considerando que el gran elector, el presidente de la República ya no es un panista como Felipe Calderón, sino un priista como Enrique Peña Nieto, con todo lo que eso implique en estos momentos.
Lo que resulta obvio, es que si la decisión final sobre quién abanderará al tricolor en Sonora, para disputar la gubernatura se sigue postergando, se abre un compás de espera precioso, en el que crecerán las alas de esos acomedidos, locos con iniciativa, matones a sueldo, similares y conexos que hay en ambos bandos.
Y lo que ahorita son volantes difamatorios distribuidos masivamente, carruseles en radio, guerra de lodo en redes sociales, acuchillamiento de lonas publicitarias y otros métodos aparentemente infantiles, pueden derivar en asuntos más graves, como los que ya se están viendo con la quema de vehículos, las amenazas cumplidas y el desbordamiento de hostilidades.
No hay, entre todas las fuentes consultadas en los últimos meses, de uno y otros partidos, quien vaticine un proceso electoral terso. Antes bien, priistas y panistas, perredistas y de cualquier otra filiación, coinciden en que la elección 2014 en Sonora será la más sucia que se recuerde. Y eso incluye temas como la violencia institucional y callejera.
Ahora bien, por el lado del PAN, aparentemente la suerte está echada y el candidato a la gubernatura será Javier Gándara Magaña. Eso, sin embargo, está muy lejos de significar que los procesos internos en el blanquiazul sean un concurso de villancicos.
No. En Hermosillo, se supone han sido superadas las asperezas en torno a las diputaciones locales, y el alcalde Alejandro López Caballero ha hecho valer su condición de jefe local, sacando adelante a sus cinco candidat@s: Carolina Lara, Marcos Noriega, Fernando Miranda Blanco, Clemens Elías y Enrique Terrazas. Estos dos últimos, se entiende, no son propiamente candidatos del alcalde, pero en todo caso fueron negociados en el palacio de enseguida.
Donde las cosas están por verse es en la candidatura a la alcaldía, pues desde Palacio de Gobierno se han empeñado en impulsar al diputado federal Damián Zepeda, un muchacho que ciertamente ha ocupado cargos de elección popular (diputaciones local y federal) en los últimos seis años, pero eso no ha sido por su linda cara (es un decir) ni por sus aires de niño bien (¿o sea me entiendes?), sino por el fuerte apoyo que ha recibido de sus padrinos, señaladamente el actual alcalde, al que en mal pago, siempre ha visto con cara de fuchi.
Por otro lado, comienza a crecer la candidatura de María Dolores del Río, mejor conocida como Lola Tandeos, otra trepadora de la política que, sin embargo tiene mucha mejor presencia en el panismo que el joven Damián, y que podría dar mejor pelea en la constitucional.
La Lola, por cierto, ha estado tejiendo alianzas interesantes con un sector del panismo que se ha visto desplazado por el padrecismo rampante (que por cierto la ha mantenido estos cinco años en condición de apestada), y está dispuesta a dar la pelea en una elección interna.
Considérese que la Lola ya venció, en 2003, al propio Javier Gándara Magaña, en una elección interna. Insisto, las condiciones no son las mismas, pero las internas en el PAN no van a ser, por cómo se ven las cosas, un día de campo.
En ese sentido, entre el PRI y el PAN en Sonora hay un empate técnico y las escisiones que surjan de los procesos internos, pueden inclinar en un sentido o en otro la balanza.
En la siguiente entrega, porque el espacio se acaba, tocaremos el tema Ana Gabriela Guevara. Un fenómeno interesante para la izquierda en Sonora, que podría terciar la votación este 2015.
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