Namakasia
Arturo Soto Munguia
Hermosillo, Sonora.- Es una fiesta cívica. Es una sociedad que se organiza. Es el grito que retumba en las calles de Ciudad Obregón en un nuevo capítulo de la resistencia social contra un gobierno que no ha sabido tender puentes y, al contrario, se ha encargado de dinamitar aquellos que le permitan regresar incluso a ese momento en el que comenzó a ser odiado.
“Uno, dos, tres, chingue a su madre Padrés” no es sólo una consigna que se incorpora al catálogo de la protesta. Es un sentimiento que va de corazón en corazón y se repite de boca en boca a lo largo de la calle Miguel Alemán, que es un río de gente.
Son de Ciudad Obregón, pero también llegaron de Navojoa, Etchojoa, Huatabampo, Guaymas, San Ignacio Río Muerto y Hermosillo; de los ejidos del Valle del Yaqui y desde luego, de los ocho pueblos que habita la etnia y que están presentes con sus rostros impasibles, su piel morena, curtida por el sol y el viento milenarios.
Son de Hermosillo aquellos que un día se levantaron contra el cobro de la tenencia disfrazada de “COMUN” y lo echaron abajo con sus movilizaciones; son transportistas que defienden su derecho al trabajo, frente a la ofensiva gubernamental para apropiarse de un sector clave para la economía, pero también para las elecciones.
Son liderazgos políticos, sociales. Y morales, como el de esa institución que es Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, el hijo del General, al que los yaquis mantienen en un lugar especial de su memoria histórica por el reconocimiento a sus derechos sobre la tierra y el agua de su Nación. Esa que hoy les pretende ser despojada y que los tiene ahí, caminando las calles de la ciudad, paliacate al cuello, huaraches que no se cansan de andar, faldas de colores vivos y listones chillantes.
Son muchachas blancas y festivas que caminan a su lado. O en la caja de un Pick Up. Las mismas que hace tres años blandían machetes de madera por esa misma calle, por ese mismo sector, por esas mismas razones: No al Novillo. Son las que con más enjundia gritan: “1, 2, 3, chinga tu madre Padrés”.
- II
El debate sobre el número de asistentes terminó gracias a la colaboración de un reconocido militante del PAN, con más voluntad de troll que destreza para la aritmética.
Su nombre y perfil son irrelevantes, aunque en Cajeme se le conoce bien por su actividad en redes sociales, donde dedica buena parte de su tiempo a acosar a mujeres, activistas o periodistas con visión crítica hacia su patrón, el gobernador del estado.
Pero esta vez dio en el clavo. Hizo el cálculo preciso: Unos ocho mil metros cuadrados ocupados a razón de cuatro personas por cada uno de ellos, darían un total de al menos 32 mil asistentes al mitin.
Claro, como el señor es troll con primaria trunca, en lugar de multiplicar las cuatro personas por cada metro cuadrado, las dividió, para concluir que a la concentración habían asistido unas 2 mil 300 personas.
Peor bueno, como bien dice mi hermano Pancho -por cierto también asistente a la marcha-, “El pendejismo es como la DIABETES, se controla, pero no se quita”.
Así anda el nuevo sonora, defendiendo lo indefendible, con personeros que son igualmente indefendibles, incluso para los mismos padrecistas que el viernes andaban como locos tratando de incidir en redes sociales, como si en ello se les fuera la vida.
Ya hace tiempo que Padrés y compañía le dedican más tiempo al troleo que al ejercicio de gobierno, suponiendo, como lo han hecho otros antes con lamentables consecuencias, que un buen gobierno se legitima en la percepción, en la generación de realidades virtuales, lo cual a veces funciona. Es decir, funciona las veces en que esas realidades virtuales tienen mínimos asideros en la realidad real. Y este no es el caso.
Por eso van de tumbo en tumbo, fallando una y otra vez. Ni modo, el pendejismo es como la diabetes: se controla, pero no se quita.
- III
En el templete, una vez llegando la marcha que salió de la explanada del Teatro del Itson hasta las calles Miguel Alemán y Náinari, los oradores reafirmaron las razones que los tienen allí: detener el Acueducto Independencia, exigir la liberación de Mario Luna y Fernando Jiménez, que son indígenas yaquis y que son presos políticos. Exigir la renuncia de Guillermo Padrés Elías, gobernador del estado de Sonora que llega al ocaso de su sexenio, en medio de la peor crisis de legitimidad que haya tenido gobernador alguno en estas tierras.
“Que sepa Guillermo Padrés, que las paredes de una penitenciaría, también pueden volar como voló su presa particular”, dijo al micrófono Plutarco Elías Calles, uno de los oradores, en obvia alusión a los indígenas presos y a la presa que el gobernador se había construido para su rancho Pozo Nuevo de Padrés, en los alrededores de Bacanuchi.
Uno tras otro: Juan Leyva Mendívil, Alberto Vizcarra Osuna, Miguel Ángel Cota Tórtola, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, reiteraron las razones de esa movilización: la defensa de los derechos de los pueblos indios, la lucha contra un gobierno corrupto y represivo, la esperanza de que surja algo nuevo, una vez que el gobierno de Padrés, en agonía, por fin termine.
Una movilización impresionante en Ciudad Obregón, contra el gobierno de Guillermo Padrés, de miles de ciudadanos que toman la calle para decírselo: tienen cinco años luchando y no se van a rendir, porque los motivan causas justas.
Namakasia, dijo al término de su discurso, en el que habló en su lengua y en la castilla Miguel Ángel Cota Tórtola, vocero de los yaquis. Namakasia, que significa “Firmes”.
- IV
Que es el sur del estado, que son unos cuantos, que son los mismos de siempre, que muchos acarreados, que a chuchita la bolsearon, dijeron los voceros oficiales y oficiosos del nuevo sonora.
Pero el sábado, durante la inauguración de la Liga Mexicana del Pacífico, en el estadio de béisbol en Hermosillo, a uno de esos asesores de Guillermo Padrés se le ocurrió que era buena idea llevarlo, entre la sexta y la séptima entrada, a que presenciara el partido entre Naranjeros de Hermosillo y Mayos de Navojoa.
La idea era buena. Se trataba de llevar al gobernador al estadio, donde habría entre 15 y 20 mil aficionados, para consignar en video el amor que su pueblo siente por Guillermo Padrés. Para efectos del video que se prepara rumbo a su quinto informe de gobierno, está bien, porque bastan diez segundos en los que alguna doñita con gorra de los Naranjeros lo abrace, para consignar el arrastre popular del gobernante.
Pero el sonido local en el estadio anunció la presencia del gobernador. En la sexta entrada, como todo mundo sabe, ya la raza anda con algunas chelas encima. El resultado fue espantoso. El abucheo, terrible. El gobernador se retiró enseguida. No aguantó la entrada completa y procedió a emprender la graciosa huida, junto a su aparatoso equipo de seguridad, una vez que se lograron las tomas en video, de un gobernador que es capaz de ir al estadio. Luego veremos la edición de ese video, con aplausos y risas grabadas. Claro, en la misma tónica del universo paralelo en el que cree gobernar el señor Padrés.
- V
Hoy lunes 13 de octubre, el gobernador habrá de cumplir el mandato constitucional de entregar al Congreso del Estado su quinto (algunos dicen que es el último) informe de gobierno.
No lo hará ante el pleno del Congreso, sino ante la bancada del PAN. Un evento partidista al cien por ciento. No es un acto protocolario entre poderes de Estado, no. Es una fiesta privada entre los cada vez más pocos panegíricos de un gobierno que nunca entendió la relación entre poderes, y que desperdició, lastimosamente, la oportunidad histórica de probar que el PAN podría ser una opción democratizadora, después de 80 años de un priismo que se fue desgastando, producto de esos mismos yerros, hasta abrirles la puerta.
PD.- El viernes por la tarde, en la marcha, alguien me dijo que nunca volvería a votar por el PRI. El motivo de eso, me dijo, es que los priistas fueron tan pendejos, que le abrieron la puerta al PAN, y ya ves lo que nos pasó.
No le entendí.
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