Gisela Peraza: crónica de una venganza involuntaria

EL ZANCUDO de Arturo Soto Munguia

Hermosillo, Sonora.- Nacido de la tragedia y acompañado de los escándalos de corrupción y abuso de poder, el sexenio de Guillermo Padrés parece condenado a morir chapoteando en ese mismo pantano.

Apenas en sus albores, la opinión pública sonorense se sacudió al conocer el caso de Gisela Peraza, una modesta trabajadora doméstica que, inducida por un guardia de seguridad de la Casa de Gobierno participó de un robo de dinero en efectivo (la cantidad sigue siendo un misterio, pero se habla de cinco millones de pesos o de medio millón de dólares), así como joyas varias.

La joven, que durante años había prestado sus servicios a la familia Padrés Dagnino fue detenida, torturada y enviada a la cárcel de Huatabampo, luego trasladada a la de San Luis Río Colorado y posteriormente al Cereso I de Hermosillo.

El pasado lunes debió obtener su libertad después de purgar cuatro años de cárcel, pero una ‘conveniente revisión de rutina’ hizo que encontraran en su celda dos o tres bolsitas de la droga conocida como ‘crystal’, por lo que fue enviada a la tétrica celda de castigo y se le abrió un nuevo proceso por posesión de droga para su venta.

Nadie se tragó el cuento. Mucho menos sus familiares, que denunciaron una celada para mantenerla presa después de que Gisela Peraza se negara a aceptar la oferta de un enviado del gobernador que le habría ofrecido un millón de pesos a cambio de su silencio y de mudarse a vivir a Mexicali.

En un contexto electoral donde han menudeado las denuncias sobre los excesos del actual gobierno, la versión de los familiares detonó la indignación ciudadana y desplegó un sentimiento de solidaridad que habrá de materializarse este jueves en una marcha que partirá a las seis de la tarde desde la plaza Emiliana de Zubeldía hasta Palacio de Gobierno.

Es obvio que esta manifestación habrá de ser aprovechada como una extensión de las campañas electorales oficialmente concluidas ayer y servirá para darle rienda suelta a las consignas contra un gobernador que todos ven como victimario en este caso.

Por cierto, ese mismo lunes, el señor Roberto Munro, sobrino del secretario de Seguridad, Ernesto Munro Palacio y quien fuera apresado junto con Gisela, abandonó el Cereso, custodiado por dos guardias de ese mismo reclusorio.

Muchas injusticias se han sumado en este caso, que en los tiempos de veda electoral se convierte en una coincidencia buena para unos, mala para otros, que mantendrá al gobernador en el centro de las exigencias de justicia.

Como uno de esos capítulos de la vida en que involuntariamente se dan ciertas coincidencias, Gisela Peraza debió salir libre unos días antes de la elección para refrendar o desechar en las urnas el proyecto de Guillermo Padrés.

Los tiempos no los determinó ella, pero hoy es un factor que sin duda, ya modificó o confirmó el sentido del voto de castigo hacia un gobierno represor y abusivo.

II

Ayer concluyeron las campañas electorales y se supone que ya no habrá más proselitismo en medios tradicionales, aunque también resulta obvio que las redes sociales, al no estar sujetas a regulación alguna, serán el foro permanente para dar rienda suelta a toda clase de consignas políticas y, previsiblemente, a una escalada en las campañas negras que fueron la tónica, como nunca antes, del proceso electoral.

Los dos principales contendientes por la gubernatura cerraron sus campañas con sendos actos multitudinarios en Hermosillo, presumiendo decenas de miles de asistentes a sus mítines.

Uno y otra saben, sin embargo, que en estos espectaculares eventos hay una muy buena dosis de simulación y de escenografía para mostrar un músculo que en realidad, tendrá su prueba de fuego el próximo domingo, cuando prueben las condiciones en que se encuentra la maquinaria de sus respectivos partidos, para convocar y movilizar gente a las urnas.

Ambos llegan cantando la victoria, pero ambos saben que la moneda está en el aire y que la jornada electoral será una de las más complicadas de la historia reciente.

Tratando de ser lo más objetivo posible, estamos ante un escenario en el que Javier Gándara, el candidato del PAN no pudo mantener la ventaja que le daban las encuestas durante todo el tiempo que marchó solo como precandidato, durante más de dos años que permaneció en un proselitismo disfrazado de labor social a través de la fundación GanFer.

Todas las encuestas, incluyendo las suyas, indican que el candidato vino de más a menos una vez que comenzaron los tiempos oficiales y tuvo un rival de peso al frente. De aquellos 20 puntos y más que le daban las encuestas hace tres meses frente a Claudia Pavlovich ya no queda nada. Incluso la mayoría de los estudios demoscópicos publicados recientemente lo ubican por debajo de la candidata del PRI.

Javier se rehusó a cambiar el formato de su campaña, nunca pudo recomponer su relación con los medios de comunicación, golpeados por el actual gobierno en su mayoría; tampoco convenció de que su propuesta de gobierno es distinta a la del actual régimen y terminó concretando alianzas muy dudosas con liderazgos de partidos pequeños que económicamente pueden representar un costo desmesurado, considerando su redituabilidad electoral.

El Güero Castro, candidato de último momento en el Partido Humanista, apenas se representa a sí mismo y quién sabe, porque al término del segundo debate entre candidatos al gobierno del estado, increpado por Carlos Navarro en los baños de la sede de ese evento donde se le fue a la yugular a Claudia Pavlovich como perro de presa, El Güero respondió visiblemente nervioso: “Tú sabes cómo es esto, Carlos, es la política… pero no te preocupes, yo voy a votar por ti”. Javier Gándara pues, no cuenta ni siquiera con el voto del Güero.

José Guadalupe Curiel y otros empleados del gobierno estatal que militaban en el PRD se sumaron a la campaña de Javier, pero no le aportarán ni un voto adicional a los que ya le habían venido aportando al panismo en los dos procesos electorales anteriores.

Algunos candidatos a alcaldías por el Movimiento Ciudadano también se sumaron a Javier Gándara, pero ya fueron desconocidos por su dirigencia nacional y en realidad, el potencial de votos que representan es ínfimo. Es el mismo caso de los llamados ‘borreguistas’ que se sumaron de último momento y que también fueron desconocidos por el líder de ese movimiento.

La candidata de la Coalición por un gobierno honesto y eficaz (PRI-PANAL-PVEM) por su parte, vino de menos a más. Después de una designación que desconcertó no sólo a los priistas, sino a una importante fuerza de la sociedad civil que veía en Ernesto Gándara el candidato natural del PRI, fue recomponiendo las cosas y las encuestas la ubican en franco ascenso.

El triunfalismo de los panistas es, naturalmente, parte de una estrategia con la que pretenden generar la percepción de la victoria, pero si hay que ser claros, la generación de percepción no es algo que se le haya dado mucho al panismo gobernante durante este sexenio.

Hay que insistir en los datos duros, como diría el colega y amigo Luis Alberto Medina: en 2012, con toda la fuerza de los gobiernos municipales, estatal y federal, al PAN en Sonora no le fue bien. Perdieron municipios importantes como Cajeme, Navojoa, Guaymas y Nogales, por citar los más grandes que eran gobernador por el PAN, después de Hermosillo, donde el PAN se llevó el carro completo gracias a la operación y fuerza del hoy alcalde Alejandro López Caballero.

Hoy esos municipios (excepto Hermosillo) son gobernados por el PRI y seguramente harán valer el peso de esa circunstancia durante la jornada electoral. El PAN ya no tiene, además, el control de la estructura federal, cuyas delegaciones eran ocupadas hasta el anterior proceso electoral, por empleados del gobernador.

En esas condiciones, la jornada del próximo domingo será muy distinta a la de hace tres años, cuando Guillermo Padrés tenía el control absoluto de la estructura gubernamental, y ni así pudo sacar un buen resultado.

Si a eso se le agrega que esta vez Padrés enfrentará en la operación electoral a uno de los políticos más versados en esas lides, como Manlio Fabio Beltrones, con quien ya se declaró la guerra, las cosas se pondrán color de hormiga.

En fin, ya veremos en los próximos días cómo evoluciona todo esto.

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Un comentario en «Gisela Peraza: crónica de una venganza involuntaria»

  1. buenos dias.

    es una verguenza de Gobierno. AUTORITARIO, SUCIO, e INSENSIBLE.
    pero como se manejo el refran » LO BUENO QUE YA SE VAN »
    Y ojala que el Gobierno que llegue haga pagar con creces lo injustos que han sido con todos los Sonorenses.

    saludos cordiales. a infonogales sigan adelante con este excelente medio de comunicacion social.

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