¡Evita beber líquidos cuando comas! En este artículo te decimos porqué:

Ana Lucía Domínguez O./Coach en Cambio de Hábitos
¡Hola, buen día! Hoy les quiero compartir información que aprendí en realidad hace poco, y gracias a mi diplomado en trofología. Trofología, para quienes desconocen del tema, es una ciencia que estudia la perfecta combinación de los alimentos, para así obtener la mayor cantidad de nutrientes, encimas y minerales, sobre todo, optimizar el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo.
No toda la comida debe combinarse, o incluso los horarios para ingerir ciertos alimentos son importantes, ya que sin saberlo podemos estar saboteando nuestro bienestar.
Seguramente, estarás de acuerdo conmigo que lo más común o habitual es acostumbrar nuestros alimentos con algún vaso o taza con algún contenido líquido, el cual solemos beber en el transcurso de nuestra ingesta de alimentos. Bueno, esto resulta ser un hábito no muy recomendado y a continuación te explico por qué no se deben tomar líquidos mientras comemos, esta información que hoy comparto, la he obtenido de iNat (Instituto Nacional de Trofología).
Tanto beber agua mientras comemos, como beber agua bien fría o siempre saborizada y endulzada, no es recomendable. Si estás comiendo y bebes agua fría con sabor y dulce, mucho peor, porque no sólo diluyes los jugos gástricos dándole mucho más trabajo a tu estómago (provocas el famoso «mal del puerco»), sino que también podrías estar inhibiendo la asimilación de nutrientes por efecto del azúcar, así como provocando un shock de temperatura.
Nuestro cuerpo regularmente tiene una temperatura de 37°. Cuando tomamos algo frío el organismo se pone a trabajar para compensar la diferencia de temperaturas.
Se produce en nuestro cuerpo una contracción de los vasos sanguíneos y el cuerpo, en lugar de trabajar para extraer los nutrientes de la alimentación que nos proporcionan energía, utiliza ésta para regular la temperatura corporal, lo que puede suponer hasta una pérdida de agua.
Tiene otro efecto que es aumentar la mucosidad, que a su vez puede repercutir en una disminución de la función inmunológica, de ahí que sea fácil obtener un resfriado o dolor de garganta. Las mucosas nasales se vuelven más espesas y dificultan la respiración, algo poco conveniente sobre todo en personas que sufren alguna condición relacionada, porque no hará más que empeorar los síntomas.
Lo mejor es procurar hidratarnos con agua natural, al tiempo o levemente fresca, y de calidad, si se toma agua de sabor, que sea por antojo y gusto, no para hidratar.
Otras recomendaciones serían incluir un té de perejil al final de la comida, esto favorecería el proceso de digestión. Si vas a comer fuera de casa, procura pedir tu bebida al final de la comida, así reduces la “tentación” de beber algún sorbo de líquido.
Quizás pienses que si se te atora la comida o no la puedes deglutir es por que necesitas líquido para pasarlo, sin embargo, esto no es así, más bien necesitas enfocar tu atención en la masticación adecuada para facilitar el proceso de digestión y permitir que tu legua detecte correctamente los sabores para producir las enzimas necesarias para procesar cada alimento.
Espero esta información te sea de utilidad y sobre todo promueva la adquisición de hábitos que redunden en tu bienestar y salud. Como siempre, gracias por estar aquí y por leerme, te deseo un maravillo día.
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