Doña Manuelita Romero, mas de un siglo de vida e historias relatadas con impresionante lucidez y memoria

Marco A. Flores
Nogales, Sonora.- “Nunca había pensado que podía haber llegado a esta edad, una vez le pregunte a mi padre si tenía mamá, lo que él me dijo que si, pero que estaba en el cielo, pero que yo iba a durar muchos años. Pero resulta que mi mamá estaba viva, solamente Dios sabe porque me tiene o para que me tiene aquí”, expresó doña Manuelita Romero Rivera.
La señora de 107 años de edad, pudiera ser la persona mas longeva que actualmente reside en Nogales y quizás de las pocas que rebasan la centuria en todo Sonora.
Vecina de la calle Zorros en una de las colonias mas marginadas de esta frontera, como lo es la Bellavista, doña Manuelita yace en el olvido de autoridades y junto a su familia, viven al día en una humilde vivienda, no tienen energía eléctrica desde hace tres meses, ni sus hijos o nietos trabajo para la manutención del hogar.
Doña Manuelita sorprende a quienes la conocen, por su extraordinaria lucidez para platicar y sobre todo por su buena memoria para recordar sucesos de su vida.
En entrevista realizada en el patio de su vivienda, la anciana recuerda que llegó a Nogales a la edad de los 16 años, después de haber nacido el 30 de agosto de 1907 en Ímuris, Sonora.
Vivió en otros municipios, en ranchos como el Alamillo, ubicado entre la zona serrana del Sur de Sonora, en donde vivió con su señor padre, Encarnación Romero Valenzuela, hasta que este falleció cuando ella tenía apenas doce años de edad.
“Era un solo monte todo Nogales, la gente pasaba al otro lado al mandado sin pasaporte ni nada, hasta en burro cruzaban”, relata Manuelita.
Tuvo 21 hijos, le sobreviven cuatro hombres y dos mujeres en la actualidad. Aunque desconoce el numero de nietos o tataranietos, aunque uno de sus hijos presente durante la entrevista, comenta que fueron mas de treinta.
Recuerda que se crio en el rancho, en la sierra, trabajando con su padre, luego de que su madre la abandonara cuando era bebé.
Nunca tuvo estudios por falta de suficientes escuelas. Su padre murió cuando Manuelita tenia apenas diez años, vivió con unos tíos, quienes la maltrataban mucho y la tenían como criada de la casa.
“A los doce años, una señora de nombre Rosario García, quien ayudó en mi crianza de la señora, me llevó con su pareja, Rosario Aldama, quienes fueron mis padres adoptivos y me llevaron a vivir a Benjamín Hill, cuando apenas el municipio se asentaba y crecía como pueblo trenero”, dijo.
“A mi madre la conocí a los 17 años, cuando ya estaba viejita, la conocí en Ímuris cuando un tío me llevó a conocerla, era muy pobre, lavaba y hacia tortillas, lavaba ajeno, me fui con ella cuando falleció la señora que me cuidaba”, añade.
“Cuando me sacaron de Alamillos y llegue a Ímuris, no conocía carros ni el tren, así que cuando pito el tren, me asuste mucho y salí corriendo hacia el rio, no conocía nada mas que burros, caballos, chivas, borregas y vacas”, recuerda entre risas.
Doña Manuelita platicó que vivió con su señora madre desde los 16 años, empezó a trabajar en una cocina, en ese lugar conoció al papa de sus hijos, con quien duró casada varios años, vivió con su esposo, quien murió en un accidente automovilístico hace aproximadamente quince años.
Posteriormente conoció a Rogelio Castillo Ramos, con quien se casó por segunda vez en su vida y duraron 36 años, hasta que hace tres años atrás Rogelio falleció.
¿Cómo le ha hecho para vivir tantos años? “Yo siempre he trabajado, haciendo tortillas y cuando tenia la manera hacia tamales para vender, pero ahorita ya no puedo, por mi vista”, responde.
La señora vive entre gran pobreza, dice tener nada que comer, mas que arroz y maseca, ya que en casa nadie trabaja, sus hijos no tienen trabajo.
“Pa acá no entra Ramón Guzmán, es la calle olvidada. En el Ayuntamiento pedí apoyo para la luz y me dijeron que no había, no tengo apoyo para nada”, agrega.
Acepta que ha acudido a muchos mítines de partidos políticos en campañas electorales, la buscan y la procuran los políticos, pero cuando se acaban, la olvidan, aunque en su respuesta, ella les desea que Dios los bendiga y proteja.
Dice vivir en la colonia mas olvidada y pobre, nadie la visita.
Doña Manuelita recuerda que tomó bebidas alcohólicas durante cierto tiempo, también fumaba cigarros durante mucho tiempo, hasta que se enfermo de las vías respiratorias, por lo que aborreció ese vicio hace poco mas de doce años.
“Lo único que me falla es mi vista, con un ojo veo borroso y con el otro nada”, afirma.
Insiste en su tiempo cuando llegó a vivir a Nogales.
“Todo era un monte, la cinco de mayo, la Petróleos, la Buenos Aires, allá hacíamos leña, casi no había casas ni nada, vivimos por donde esta la garita chica mucho tiempo y estábamos solos”, rememora.
“Conocimos a los yaquis, aquí llegaban mucho, se quedan tiempo, llegaban a tiempo por las sierras, todos vestidos iguales, color café. Mataban vacas para comer y como mi papa era yaqui, hablaba con ellos. Por eso he durado mucho, porque tengo sangre yaqui”, afirma.
La señora indica que en la Tribu Yaqui eran muy poderosos, toda vez que todavía siguen bailando en Magdalena, los matachines, el gobierno los traía.
Considera que la muerte de sus hijos ha sido la peor experiencia en su vida, pero confía en que Dios se los ha llevado por una buena condición y razón.
“Tener vida para mis hijos, estar contenta porque ellos están buenos y sanos, yo amo a mis hijos, los quiero mucho y es la bendición mas grande que Dios me ha dado”, finaliza doña Manuelita, quien se convirtió al cristianismo desde hace nueve años atrás.

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Horale mis diputados y candidatos que se van a lanzar, He aqui una buena ciudadana, no sean olvidadizos, esta persona requiere apoyo para su vista y despenza constante, asi como apoyo para la luz… y tantas cosas que ustedes pueden conseguir,,, una persona de esa edad es un tesoro de la NACION ,, QUE NOS PASA???? NO LAS VEMOS???