Cumple albergue «San Juan Bosco» 32 años y más de un millón 800 mil migrantes atendidos

Marco A. Flores
Nogales, Sonora.- Fue el 31 de enero de 1982, cuando los esposos Loureiro decidieron convertirse en una esperanza para miles de migrantes mexicanos y centroamericanos que utilizaron Nogales como trampolín en búsqueda de su “sueño americano”.
Y es que hace 32 años atrás, Juan Francisco e Hilda Esther le tendieron la mano a cientos de connacionales que pasaban hambres y fríos en las calles de Nogales, en total abandono y ante el desinterés de las autoridades.
Fue así, como la pareja decidió fundar el albergue San Juan Bosco de apoyo a los migrantes, que en sus primeros 32 años de historia, ha brindado atención a mas de un millón 800 mil personas.
“Hay mucho que decir, nos preparamos para celebrar 32 años satisfactorios, porque servimos al que necesita, como lo es el migrante vulnerable. Celebramos y vemos que servimos de algo a quienes más necesita”, expreso Juan Francisco.
Las celebraciones para este viernes abarcan una misa oficial en punto de las 18:30 horas en la capilla del mismo albergue, ubicado a espaldas de la antigua Hielera, para posteriormente pasar a un convivio y cena con los migrantes.
“Ha sido increíble lo que ha pasado por ese albergue, con mas de un millón 800 mil personas atendidas. Todos los que servimos ahí nos sorprendemos de cómo pasa el tiempo tan rápido. En el 82 iniciamos y atendíamos hasta 450 personas a diario por búsqueda de amnistía para Estados Unidos en esos tiempos”, recuerda Loureiro.
Añadió que hubo tiempo que se sorprendían de ver tanta gente que llegaba a la frontera, que tenían años con cantidades exageradas.
“Hay muchos casos especiales e historias que dejan huella, en forma triste. Por ejemplo de parejas jóvenes que tratan de cruzar y después regresan solos o familias que regresan sin alguien porque uno muere en el desierto, es algo muy seguido”, expresa el entrevistado.
Juan Francisco recalca que en estos 32 años de servicio, uno de los momentos que lo marcó fue cuando uno niño de siete años de edad, cruzó ilegalmente y perdió la vista en el desierto por la arena y sol, se le infectaron los ojos.
Relató que el menor fue atendido en Tucson y no se pudo recuperar, se parecía mucho a un nieto de él y fue por ello que lo marcó tanto, que todavía no pude superarlo.
Recuerda que parejas jóvenes platican historias de cómo sufren en sus lugares de origen, pero se pierden en el cruce, muchas historia tristes.
“Empecé a los 38 años de edad, estaba sano y con energía. Hoy soy diabético e hipertenso por el trabajo desarrollado, caí al hospital muchas veces con depresión por tanto problemas que escuchaba de los migrantes”, dijo.
Los esposos Loureiro abrieron un negocio propio en el invierno de 1982, una zapatería y otro de reparación de calzado, y cuando llegaban a los locales, afuera había gente acostada en la calle mientras nevaba, familias enteras.
“No se nos hizo justos que estuvieran en las calles, había familias en la plaza Hidalgo eran 169 personas que vivían en la plaza, sin comer y pidiendo limosna, por eso hicimos algo. Le llame a mis hermanos y me ayudaron. El albergue estaba abandonado y pusimos cartones para que se acostaran las familias, empezamos a buscar la manera de calentar el galerón para que la gente no sufriera, a oscuras y preparamos alimentos en nuestras casas de mi familia”, explicó Loureiro.
Recuerda que en esos años, comprar las camas y literas era costoso en las tiendas, pero reunidos entre familia y amistades, compraron una máquina para soldar y material para fabricar literas entre todos.
“Pensamos que no duraríamos tanto tiempo ni las literas durarían tantos años, pero equipamos el albergue, pintamos y equipamos hasta con el apoyo de los mismos migrantes, se acercaron más amigos para ayudar y cocinar entre todos”, añadió.
Relató que así trabajaron por 25 años, solos, entre familiares y amigos, fue hasta hace siete años tras, cuando la Fesac se ofreció a brindarles apoyo y asesorías, se conformó un patronato y empezaron a recibir ayuda de las autoridades, tanto del gobiernos municipales como estatales.
“Todo el tiempo ha habido necesidades, pero nos constituimos y empezó a llegar apoyo con el programa peso por peso y después del municipio. El albergue ahora parece un hotel decente, con refrigeración y calefacción, con comedor, áreas para mujeres, departamentos jurídico, psicológico y social”, aseguró.
Juan Francisco lamenta no haber podido hacer nada antes, cuando era mas joven, ya que considera empezó a apoyar a los migrantes “ya viejo”. También asegura que ya hay más conciencia de las autoridades para ayudar migrantes, que ya no están solos en esta frontera.
“Iniciamos muchos, más de 30 familiares y amistades que colaboraron y el Patronato ha crecido más, hasta vecinos han sido voluntarios, toda la población. Les doy las gracias a la comunidad nogalense que ha entendido a esta gente necesitada para apoyarlos”, agregó.
Pero así como hay momentos y recuerdos tristes en estos primeros 32 años de servicio, Juan Francisco añadió que también hay gratos momentos, ejemplificando que seguido regresan familias de migrantes que ya están establecidos en Estados Unidos y acuden al albergue con cena y donaciones, conviven por momentos y hasta se han quedado a dormir, quizás en forma de agradecimiento.
Si bien los mas de 70 años de edad ya pesan en Juan Francisco, el servicio que brinda el albergue fundado por él mismo, espera continúe por mas años, ya que el día que los esposos se retiren, la obra continuara con los hijos, nietos y demás familiares.

About Author
Descubre más desde Infonogales
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.


Un comentario en «Cumple albergue «San Juan Bosco» 32 años y más de un millón 800 mil migrantes atendidos»