La papa caliente de los migrantes; La traición de la Federación y el Estado a los Municipios

Columnista invitado: INTRAVAGARIO

Por Sergio García
NOGALES, SON.- Pues ya llegó, ya está aquí la #CaravanadeMigrantes centroamericanos quienes entraron a Sonora creando gran expectación. De inmediato todo se les ha facilitado para que lleguen a la frontera, donde les espera la orden indiscreta de Donald Trump de disparar balas a quien tire la primera piedra.

Pero se observa la prisa por los gobiernos estatales de deshacerse del problema, otorgando todo tipo de facilidades a este grupo de más de siete mil extranjeros para que lleguen a la frontera. ¿Por qué no les dan esas ayudas a nuestros paisanos migrantes?

Lo que se ve más bien es la prisa por sacar a los migrantes de sus ciudades y estados, pero hay una cosa, Sonora está al final de la fila.

Cuando se sature Tijuana de miles de centroamericanos, entonces muchos centroamericanos van a volver sus ojos y sus pasos hacia fronteras más amables como Nogales o Agua Prieta.

Son más de siete mil centroamericanos los que van a llegar de un golpe a Tijuana y causarán tremenda crisis, que deberá ser afrontada por los propios habitantes y gobiernos locales.

Ya se vivió esta crisis con los haitianos y claramente recuerda este reportero que el delegado del Instituto Nacional de Migración dio la orden: “si no caben en los albergues échenlos a la calle”… Esa fue la manera en que el INM resolvió la crisis y le dejó la bronca a la sociedad civil y a los Ayuntamientos.

En su momento lo callé por ser funcionario y por que nos dedicamos como sociedad civil a resolver los problemas que se generaron con los haitianos.

Y esto que voy a consignar aquí jamás lo he escrito:

Después de que vinieron Miguel Pompa, Wenceslao Cota y el delegado del INM a tomarse la foto, se fueron dejando una tonelada de botellitas de agua y la promesa de una cocina portátil.

Pero el albergue de San Juan Bosco ya estaba lleno de haitianos y los carros del Grupo Beta llenos de migrantes seguían llegando. Eran las 7 de la tarde más o menos, hacía frío en las faldas de esos cerros.

Estábamos Francisco Loureiro hijo, una persona que no conozco de la Central de Abastos que llevaba pollo donado por los locatarios, y yo.

Surgió la idea de regresar a la calle o al grupo beta a los migrantes mexicanos, que ya habían perdido su sitio ante el número de haitianos.

Los mexicanos recién deportatodos, sucios y cansados, hambreados y desmoralizados. Bajaban en silencio de los carros.

Al notar que los iban a regresar, Doña Gilda, que observaba desde la ventana del albergue salió indignada, con esa santa indignación que tienen las madres universales, y ante lo único que tienes que hacer es inclinar la cabeza, callar y obedecer.

“¡Oigan ustedes, los muchachos se van a quedar aquí, dormirán en la cocina o en la capilla, pero no se van a ir a la calle!”, dijo casi con lágrimas en los ojos, y comenzó a “arriarlos” para dentro del albergue.

Es ahí donde entiendes realmente el alma de todo apostolado, que nace en la caridad cristiana y en el corazón de dos almas gemelas, como lo son don Francisco y doña Gilda.

Y ahí mismo, les dije, “vamos a hablar con Paco Mendívil, de Taxi Amigo, el nos va a ayudar”…

Llamamos y en menos de 15 minutos ya estaba Paco Paco ahí con nosotros. Le planteamos el tema, le llamó a Hipólito Sedano, ambos destacados miembros del Club Rotario, y decidieron buscar una solución.

Por tal que para las 10 de la noche comenzó el éxodo de transportar en taxis y camiones de Taxi Amigo a más de 200 migrantes haitianos al Club Rotario de Nogales, que fue habilitado como albergue.

Ahí vivieron tres meses, con el intento de Hipólito Sedano de conseguirles visa de trabajo y la cerrazón del Gobierno Mexicano. El arquitecto Cuauhtémoc Bracho, desde Secretaría del Ayuntamiento, también colaborando con gasolina y otras ayudas como vigilancia.

También hubo mucho apoyo de otros miembros de la sociedad, que no se puede mencionar a todos, o yo no me enteré de todo. Pero ¡Gracias Paco, gracias Hipólito!.

Luego fueron cruzando poco a poco a Estados Unidos, hasta que se resolvió la crisis.

Debe tenerse en cuenta la actitud de las autoridades estatales y federales mexicanas. Ni un peso de ayuda, ni un sudor de preocupación, ni del Gobierno del Estado, ni del Gobierno Federal.

La crisis la resolvieron los miembros de la sociedad civil y la autoridad local, pero fue evidente la traición de los otros dos niveles de Gobierno.

Por eso yo alerto a la autoridad municipal a que no se confíen. El problema está en puerta y deben de resolverlo con al sociedad, no con reuniones que a la hora de la hora no darán fruto alguno.

Se va, se va, se va para la ciudad
Se va para el extranjero
Se va para trabajar
…se va muy lejos del barrio
Para nunca regresar…

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