Buscan migrantes centroamericanos asilo político en EUA desde Nogales

Marco A. Flores
Nogales, Sonora.- Decenas de migrantes centroamericanos y provenientes de entidades mexicanas al sur del país, solicitan asilo político a Estados Unidos en esta frontera, debido a las condiciones precarias por las que atraviesan en sus lugares de origen.

Arribaron desde la tarde-noche del pasado sábado a la puerta de la garita Dennis DeConcini, en su mayoría son mujeres madres de familia, acompañadas de sus hijos, algunos hombres de edad adulta y todos, buscando una oportunidad de rehacer sus vidas en la unión americana.

“Vamos a ver por el bien de nuestra familia, porque en nuestro país no hay trabajo y cuando lo hacen nuestros hijos, ganan apenas diez o quince quetzales, cuando nosotros necesitamos nuestro maicito, jabón, azúcar y frijol, no nos alcanza el dinero, por eso vamos al otro lado, por la necesidad que tenemos, si tuviéramos en nuestro país, no tendríamos esa necesidad”, comentó una migrante que prefirió su condición de anonimato.

Es originaria de Guatemala y con dos hijos hizo el viaje hasta Nogales, porque no hay que comer ni cómo vivir dignamente en Centroamérica, además le dijeron que había facilidades para cruzar, por ello lo intenta, arriesgando la vida de sus propios hijos.

“Salieron de nuestro país y unos si pasaron, por eso me decidí a salir, si no, no me hubiera venido, por eso me vine confiada”, comentó.

Acompañada de dos hijos, uno de siete y otro de catorce, dijo que desde el sábado han cruzado grupos de cuatro a cinco personas, acompañadas de sus hijos, en periodos de cuatro horas durante el día.

Diego acompañado de su hijo.

Por su parte, Diego también realizó el viaje desde Guatemala a la frontera sonorense acompañado de su hijo Vicente, de apenas ocho años, debido a la situación de criminalidad que se vive en ese país centroamericano, donde fue víctima reciente de extorsión y amenazas de muerte.

¿No se te hizo pesado planear el viaje con tu hijo?
“Pues sí, pero de todos modos a cambio de que, ahí acaban nuestras vidas, no sé, tenía que hacerlo”, respondió.

Agregó que hay trabajo muy escaso, pero extorsionan demasiado sobre todo a las personas que tienen trabajo fijo, les exigen cuotas para dejarlos laborar. Está casado, su mujer se quedó en Guatemala.

“El viaje lo hemos visto muy duro, porque hemos pasado demasiado frio, calor, hambre y ahorita apenas vinimos a comer algo. Acabamos de llegar apenas, no sé todavía qué sigue, ahora no nos han hecho nada, pero en todo el camino hemos tenido que huir, porque si nos agarran nos deportan, ni nos preguntan porque nosotros ya no queremos vivir ahí”, expresó entre lágrimas.

Diego añadió que ha sido muy duro el dejar a la familia atrás, pero que al ver que ya han cruzado algunos de sus compatriotas le da esperanzas de rehacer su vida, primero Dios y rezando mucho por tener más fortaleza para seguir adelante.

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