Claudia no ha parado; Padrés, como la muñeca fea

EL ZANCUDO de Arturo Soto Munguia

Hermosillo, Sonora.- La semana próxima se cumplirá un mes de la jornada electoral que en Sonora acabó con la fallida alternancia del panismo rampante; dos semanas después se entregaba la constancia de mayoría a Claudia Pavlovich que la acredita como gobernadora electa y desde entonces, salvo por una intervención quirúrgica de la que fe dada de alta el mismo día, no ha parado.

La primera reunión de altos vuelos que tuvo la gobernadora electa fue nada menos que con el secretario de Hacienda federal, Luis Videgaray, hombre de todas las confianzas del presidente de la República y para más señas, el hombre que maneja los dineros para estados y municipios.

No me crean a mí, pero mis fuentes aseguran que Pavlovich Arellano llegó a esa reunión para cuadrar números del abultado expedientes que previamente había hecho llegar a Videgaray, en el que se contienen no sólo las más de cuatro mil observaciones a la cuenta pública del gobierno estatal en este último año, sobre unos 10 mil millones de pesos ejercidos sin justificación plena.

La gobernadora electa no solamente está ejerciendo, antes de levantar la mano para rendir protesta el próximo 13 de septiembre, las tareas propias de su investidura. También se dio tiempo para realizar una gira de agradecimiento por Ciudad Obregón, Navojoa y Magdalena, donde parecía que todavía le sobró vuelo de la campaña, porque andaba con todo.

También está al frente de los cabildeos para la integración de su gabinete, lo que no es asunto menor, considerando los trabajos de revisión de perfiles y el cumplimiento de acuerdos con las diferentes corrientes que la apoyaron en su campaña, y que pasada la contienda reclaman posiciones que consideran les corresponden.

Igual integró el equipo de entrega-recepción que comenzará a trabajar en cuanto al gobernador Guillermo Padrés se le ocurra responder el oficio enviado por la gobernadora electa, lo cual será, se entiende, ya que los funcionarios estatales terminen de triturar toda la papelería comprometedora, borrar los archivos que pudieran contener información sobre las trácalas de seis años y tramitar visas y calzarse las zapatillas como Pedro Navajas, por si hay problemas salir volao.

Aún en condiciones adversas por las molestias de la vesícula biliar que le extirparon, Claudia Pavlovich sostuvo el sábado anterior un encuentro con los diputados locales del PRI y aliados, para solicitarles se aplicaran en los trabajos legislativos para derogar el impuesto COMUN, mejor conocido como ‘tenencia disfrazada’, lo que ocurrió el pasado martes, para beneplácito de todos los ciudadanos, no solamente de quienes se mantuvieron en pie de lucha para echar atrás ese gravamen.

Estamos pues, ante una gobernadora electa que, lejos de dormirse en sus laureles está ejerciendo desde ya las tareas que le permitan asumir el cargo en las mejores condiciones el próximo 13 de septiembre, lo cual tampoco se observa sencillo, considerando el cochinero que le habrán de dejar los que ya se van.

Muy diferente lo que ocurre con Guillermo Padrés, quien sigue sin aparecer en público, deambulando por los pasillos de palacio rumiando el amargo despertar del sueño que sus amigos (con quienes es muy débil, como confesó hace tiempo) le soplaban en la oreja alimentando su inflamado ego que hoy anda como la muñeca fea, lamiendo sus heridas por los rincones.

II

No quisiera presumir, pero este espacio fue el primero que, hace dos años documentó la construcción de un bordo en la margen oriente del Río San Miguel, con el que se protegió un sembradío de nogal en el rancho que recientemente adquirió el aún secretario de Gobierno, Roberto Romero López.

Atendiendo una denuncia de vecinos de El Tazajal y La Victoria, acudimos al lugar para constatar que efectivamente, ante la crecida del río, el agua buscó el cauce que le fue bloqueado por el hoy próspero empresario (que hace seis años era portador lamentable de tridimensional piojo), inundando casas y negocios en esos poblados rurales.

La historia se repitió en días pasados, cuando una excepcional lluvia provocó de nuevo inundaciones que dejaron a más de 70 familias damnificadas, casi todas de escasos recursos, que perdieron lo poco que tenían, gracias a que el señor Romero López (a quien reportaron ayer renovando su visa) protegió sus propiedades con el mencionado bordo.

En la desgracia de los habitantes de la zona rural oriente de Hermosillo, también tiene que ver el empresario sinaloense José Coppel Lemenmeyer, quien levantó una barda de siete kilómetros (¡siete kilómetros!) en las márgenes del río y el vaso de la presa Abelardo L. Rodríguez, para delimitar el perímetro de lo que está proyectado como un complejo residencial campestre de super lujo, sólo para aquellos que puedan pagar millonarias sumas para vivir entre lagos y campos de golf de ensueño.

Los pobres, mientras tanto, que se jodan.

El punto es que ayer, auxiliados con la Policía Federal, autoridades de Conagua llegaron a la propiedad de Roberto Romero, un rancho con unas 24 hectáreas de nogal, para hacer las revisiones correspondientes y determinar la situación legal de ese pequeño lujo que se dio el número dos del padrecismo.

Ayer entrevistamos al delegado de Conagua en Sonora, César Lagarda Lagarda, y nos confirmó que no se trataba de un juego. Que la alteración del cauce de los ríos, afectando a terceros es un delito federal sobre el que no se tendrán contemplaciones. Eso significa que si se comprueba la afectación de los vecinos (lo cual no necesita mayor trámite), el bordo será destruido y eventualmente, retirados todos los árboles de nogal que posee allí el ex funcionario.

Según Lagarda, el caso de José Coppel es similar, aunque él sí cuenta con el Manifiesto de Impacto Ambiental, pero eso no servirá de mucho si se comprueba que la barda levantada en su propiedad provocó los daños a vecinos de esa zona.

Esto, por lo que se ve, apenas empieza.

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