Columnista invitado: El Zancudo (No mata, pero hace roncha)

  • Padrés, nunca cambies. Atentamente: El Borrego

Arturo Soto Munguía
Intenso cierre de una semana en la que hubo de todo: desde triunfos futboleros en Brasil, derrotas políticas en los tribunales mexicanos, empates técnicos en la armonización de la legislación electoral y goleadas en las encuestas sobre preferencias rumbo a la elección 2015.

Fue así que en el ajetreo de todo esto, nos llegó hasta esta mesa de redacción la encuesta mensual que elabora el Gabinete de Comunicación Estratégica, de cuyos resultados se desprenden varias lecturas interesantes, destacando entre ellas la del soberano fracaso en los intentos del gobierno padrecista, por aligerar aunque sea un poco la pesada carga negativa que han acumulado a lo largo de estos cinco años de alternancia fallida.

No se ve por donde los panistas en el gobierno (los padrecistas, mejor dicho) puedan recomponer su deteriorada imagen frente a un electorado que, de acuerdo con el más reciente ejercicio demográfico de GCE, al preguntarle su intención de voto por partido, respondió en un 37.7% a favor del PRI, contra un 24.3% a favor del PAN. Es decir, la marca blanquiazul sigue a la baja.

Sin juzgar si la tendencia es buena o mala, para la sociedad sonorense, puede decirse que por lo menos es comprensible, si se considera que desde diciembre de 2012 a la fecha, el gobierno de Sonora ha ido acumulando yerros y decepciones, cuando no francas disputas con importantes y cada vez más amplios sectores.

Un día los transportistas, otro día los universitarios, al siguiente los yaquis y los productores de Cajeme; igual los automovilistas, los derechohabientes del sistema de salud pública, los usuarios del transporte urbano y hasta sus proveedores, a quienes trata con la punta del pie.

  • Así no se puede.

Por el contrario, si en lugar de buscar salidas negociadas a los muchos conflictos sociales, económicos y políticos que agobian la vida cotidiana de los sonorenses, el gobierno opta por su ya típico reduccionismo que interpreta la realidad como una lucha entre buenos y malos (donde los buenos son ellos y los malos todos los demás que no son ‘ellos’, es decir, los paladines de la alternancia), las cosas tienden a agravarse.

Eso de no reconocer adversarios en la lucha política, sino asumir que son demonios a los que hay que aniquilar, así sea con recursos tan ridículos como la pinta de bardas con mensajes ofensivos y calumniosos, ha resultado letal para un gobierno que, se supone, habría llegado para eliminar esas prácticas, pero sólo las ha sublimado.

El resultado es evidente: en municipios donde hasta hace dos meses el PAN aventajaba al PRI notablemente, como Nogales, hoy la intención del voto es 39 a 29 a favor del tricolor. No se diga en Cajeme, donde por razones de sobra conocidas, el PRI mantiene una ventaja de 3 a 1 con respecto al PAN. Peor aún: en Hermosillo, que se supone la joya de la corona panista, la intención del voto por el PAN es de 25, contra 33 del PRI.

Sí. Recurramos al cliché de que las encuestas son la “fotografía del momento” y también al hecho indiscutible de que el partido en el gobierno tiene sobrados recursos para operar el día “D” y cambiar el sentido de la votación a partir de la coacción y compra de votos. Aun así el escenario es crítico.

Javier Gándara Magaña sigue encabezando las preferencias como aspirante a la gubernatura por el PAN, pero su condición de candidato único no le ha resultado suficiente para repuntar más allá de un 31 por ciento en las preferencias, mientras el puntero por el lado del PRI, Ernesto Gándara Camou creció a 47.8 por ciento de acuerdo a la encuesta citada.

O sea, las carretadas de dinero que se han gastado en ‘descarrilar’ la precandidatura de “El Borrego”, sólo lo han posicionado más, en función de un silogismo elemental: si las acusaciones contra alguien vienen de quien carece de reputación mínima, esas acusaciones se revierten.

Los datos son reveladores. A la pregunta ¿Si hoy fuera la elección a gobernador de Sonora y los candidatos fueran (como punteros en sus respectivos partidos) Ernesto Gándara (PRI); Javier Gándara (PAN) y Ana Gabriela Guevara (PRD), los resultados fueron, en ese mismo orden: 39.4%, 28.1% y 20.4%.

Ojo. Es muy revelador el posicionamiento de la Gacela sonorense, que de acuerdo a este sondeo estaría perfilando un escenario de tres tercios bastante interesante. Claro, antes tendría que resolver si aparecería en las boletas como candidata del PRD (así aparece en la encuesta) porque ella llegó al Senado como candidata de una coalición PRD-PT que ya no existe, impulsada por Andrés Manuel López Obrador, que hoy encabeza el movimiento MORENA, con serias diferencias tanto con el PRD como con el PT.

En resumen, las tendencias en Sonora se mantienen y se consolidan ubicando a “El Borrego” Gándara a la cabeza en las preferencias electorales, seguido por el candidato del PAN, Javier Gándara, que comienza a distanciarse.

Eso debería indicar la necesidad de un cambio en las estrategias gubernamentales, porque las desarrolladas hasta hoy no han dado resultados. Sin embargo, y a juzgar por los más recientes acontecimientos, no existen indicios de que algo así suceda, lo cual es muy bueno para el PRI y su más posicionado precandidato, Ernesto Gándara, al que no le han podido despeinar un solo rizo.

  • II

Largo día el de ayer. Larguísimo en el Congreso del Estado. Después de seis sesiones fallidas por el rompimiento del quórum a cargo de la bancada del PRI.

Obligados no por el compromiso de legislar a favor de sus representados, sino por los compromisos de sus cúpulas partidistas para ‘armonizar’ la legislación electoral, los diputados locales sacaron a gritos y sombrerazos, la chamba.

“Armonizaron” esa ley y volvieron a las mismas. Nada nuevo bajo el sol. Destacable, el trabajo del subsecretario de Enlace Legislativo, David Galván Cázares. Deplorable, el lacayuno mercantilismo de Alcira Chang, la ‘perredista’ más padrecista de todo el Nuevo Sonora. Admirable, el estoicismo de los colegas que aguantaron más de 12 horas en la cobertura de una sesión que al mejor estilo del gatopardismo, cambia todo para que todo siga igual.

Muchos temas aún en la agenda, yo aquí la dejo.

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